El sistema eléctrico ecuatoriano sigue sustentando su estabilidad y suministro en una fuente renovable y estratégica: la energía hidráulica. Este recurso continúa siendo el pilar fundamental de la matriz energética nacional, y su predominio se ve reforzado por el estado óptimo del embalse de Mazar, que se mantiene muy cerca de su nivel máximo de operación. Entre el 1 y el 13 de junio, su nivel promedio osciló entre 2.152,3 y 2.153,83 metros sobre el nivel del mar, según registros oficiales de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec). Este dato confirma que la infraestructura hídrica opera con gran capacidad, garantizando el flujo constante de agua necesario para la generación eléctrica a gran escala.
Estructura de generación y distribución de energía
Durante el mediodía del domingo analizado, la producción eléctrica nacional evidenció una clara supremacía de la fuente hidráulica. Los datos del Operador Nacional de Electricidad (Cenace) indican que este origen aportó el 86,2 % de la energía total generada. Por su parte, la generación térmica cubrió el 13 % de la demanda, mientras que el porcentaje restante correspondió a otras fuentes menos representativas dentro del sistema.
Las centrales que lideraron esta producción fueron las más potentes del país. Coca Codo Sinclair alcanzó una participación del 41 %, seguida por Paute Molino con el 29 % y Sopladora con el 17 %. Completaron este esquema Delsitanisagua con el 7 %, y el porcentaje restante se distribuyó entre instalaciones como Mazar y Minas San Francisco. Cada una de estas plantas cuenta con una capacidad instalada definida: Coca Codo Sinclair dispone de 1.500 megavatios (MW), Delsitanisagua de 180 MW y Minas San Francisco de 270 MW.
El complejo hidroeléctrico Paute Integral: corazón del sistema
El embalse de Mazar forma parte esencial del Complejo Hidroeléctrico Paute Integral, junto con las centrales Paute Molino y Sopladora. En conjunto, estas instalaciones aportan al Sistema Nacional Interconectado (SNI) una potencia total de 1.757 MW. Individualmente, Mazar cuenta con 170 MW de capacidad instalada, Paute Molino con 1.100 MW y Sopladora con 487 MW.
Ubicado en la provincia de Azuay, este embalse posee características técnicas relevantes: su capacidad de almacenamiento es de 410 millones de metros cúbicos y se extiende a lo largo de 31 kilómetros de longitud. Geográficamente, su cola llega hasta el puente de Chicti, cerca del cantón Paute, en la ruta que conecta Cuenca con esta localidad, atravesando también zonas como Guachapala. Además, recibe aportes hídricos de cuencas ubicadas en cantones como El Pan y Sevilla de Oro.
Afluentes y monitoreo continuo
El caudal que alimenta al embalse de Mazar también depende de los ríos que atraviesan la ciudad de Cuenca: Tomebamba, Yanuncay, Tarqui y Machángara. Estos cursos de agua se unen para formar el río Cuenca, que posteriormente confluye con el río Paute y continúa su recorrido hacia las instalaciones hidroeléctricas. Su comportamiento es vigilado permanentemente por la Empresa Pública Municipal Etapa EP.
Según el reporte del 12 de junio, estos ríos mantenían un caudal normal. Los registros indicaron 7,56 metros cúbicos por segundo (m³/s) en el Tomebamba, 6 m³/s en el Yanuncay, 4,06 m³/s en el Tarqui y 6,57 m³/s en el Machángara. Esta estabilidad hidrológica es determinante para sostener el nivel del embalse y asegurar el funcionamiento continuo de las turbinas.
Mantenimientos preventivos para la confiabilidad del servicio
Para preservar la eficiencia de todo el sistema, se ejecutan trabajos de mantenimiento programados en las distintas instalaciones. Recientemente, se realizaron labores semestrales en la central Alazán, ubicada en la provincia de Cañar, que aporta 6,23 MW al SNI. Las intervenciones se desarrollaron bajo estrictos protocolos de seguridad industrial y salud ocupacional.
Lorena Santacruz, especialista en la materia de Celec, explicó que se revisaron todas las áreas operativas para verificar el cumplimiento de normativas y evitar riesgos. Estas acciones permiten mantener la vida útil de la infraestructura y garantizar que la energía hidráulica siga siendo el recurso principal que impulsa el desarrollo y el bienestar en todo el territorio ecuatoriano. Gracias a este equilibrio entre recursos naturales, monitoreo constante y gestión técnica, el país cuenta con un suministro eléctrico sólido y confiable.
Fuente: El Universo
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