- Colombia abandonó la Coalición por la Igualdad de Derechos (ERC) mientras aún ejercía su copresidencia junto a España, con carta oficial fechada el 17 de septiembre de 2026.
- El bloque, fundado en 2016, reúne a más de 40 países comprometidos con los derechos de la población LGBTIQ+ ante Naciones Unidas.
- El viceministro Pedro Agustín Roa defendió la salida y dijo que la participación colombiana «no era prioritaria» para el actual Gobierno.
- Caribe Afirmativo, que copresidía la coalición junto a Colombia, calificó la decisión de sorpresiva y pidió explicaciones formales.
- Es la primera renuncia de un país que ostentaba la presidencia rotativa del mecanismo desde su creación.
Un giro abrupto en la política exterior colombiana sacudió esta semana a la diplomacia de derechos humanos en la región. La Cancillería de Colombia notificó formalmente su retiro de la Coalición por la Igualdad de Derechos (ERC), el mecanismo internacional que agrupa a más de 40 países alineados en la defensa de las personas LGBTIQ+, justo cuando Bogotá todavía compartía la conducción del organismo con Madrid.
Una carta que rompe un compromiso de casi tres años
La nota diplomática, entregada a la secretaría de la ERC con fecha efectiva del 17 de septiembre de 2026, resultó breve: el Gobierno colombiano comunicó su decisión sin mayor justificación escrita. Bogotá había asumido la copresidencia del bloque el 17 de diciembre de 2024, con un mandato que debía extenderse hasta febrero de 2027. La salida interrumpe ese periodo casi dieciséis meses antes de su cierre previsto.
Funcionarios de la Cancillería atribuyen el cambio a una revisión general de las prioridades de política exterior bajo la administración del presidente Rafael de la Espriella. El viceministro de Asuntos Migratorios, Consulares y de Protección Internacional, Pedro Agustín Roa, salió a explicar la medida ante la prensa: sostuvo que Colombia cuenta con «un cuerpo muy robusto» de protecciones constitucionales para la población LGBTIQ+ y que permanecer en la coalición internacional «no era prioritaria» para el actual Ejecutivo.
Qué representaba la ERC para la diplomacia colombiana
La Coalición por la Igualdad de Derechos nació en 2016 como plataforma multilateral para impulsar políticas de inclusión dentro del sistema de Naciones Unidas. Su modelo combina siempre a un Estado anfitrión con una organización de sociedad civil local en la copresidencia. En el caso colombiano, ese rol de contraparte civil recaía en Caribe Afirmativo; España, por su parte, comparte la suya con la Fundación Triángulo.
Hasta antes del anuncio, Colombia figuraba como uno de los pocos países latinoamericanos con asiento directivo en el mecanismo, un espacio que organizaciones activistas describen como clave para presionar por agendas de derechos ante foros internacionales.
La reacción de Caribe Afirmativo
Wilson Castañeda, director de la organización, rechazó la lectura oficial de que la presencia en la ERC fuera solo un legado administrativo del gobierno anterior. Recordó que el trabajo para vincular a Colombia al bloque venía desde 2016, con casi una década de gestión de la sociedad civil detrás del ingreso del país.
Castañeda exigió una explicación pública detallada sobre los criterios que motivaron la salida y advirtió que la medida envía una señal de menor compromiso institucional, incluso si el marco legal interno de protección a personas LGBTIQ+ permanece sin cambios formales.
El trasfondo del giro diplomático
El retiro se produce en medio de una recomposición más amplia de la política exterior colombiana. El nuevo Gobierno incorporó a funcionarios que en debates previos se manifestaron en contra de ampliar derechos como el matrimonio igualitario o la adopción por parejas del mismo sexo, lo que refuerza entre las organizaciones sociales la percepción de un cambio de énfasis en la agenda de género del Ejecutivo.
Pese al distanciamiento del foro internacional, el Gobierno insiste en que las garantías reconocidas por la Constitución colombiana para la población LGBTIQ+ siguen intactas y que la decisión responde exclusivamente a una reordenación de prioridades diplomáticas, no a un giro en la postura interna sobre derechos ya reconocidos.
Lo que viene tras la salida
España deberá acordar con la secretaría de la ERC cómo cubrir el vacío que deja Colombia en la copresidencia hasta el cierre del periodo, previsto para febrero de 2027. Caribe Afirmativo ya adelantó que continuará su trabajo de incidencia internacional de forma independiente al Estado colombiano, al margen de la participación oficial del país en el mecanismo.
El episodio se suma a otros movimientos recientes en la región vinculados a cambios de gobierno que derivan en revisiones de la participación en organismos multilaterales de derechos humanos, un fenómeno que la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha seguido de cerca en varios países de América Latina. La Cancillería colombiana no ha publicado aún un comunicado detallado sobre el caso en su portal oficial.
El giro diplomático coincide con otros movimientos migratorios y de seguridad en la frontera colombiana que Ecuador 360 reportó esta semana, cuando Bogotá activó su primer operativo migratorio conjunto con Venezuela, en otro episodio que refleja el reacomodo de la política exterior colombiana bajo el nuevo Gobierno.









