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Japón registra más de 100.000 personas centenarias y rompe récord histórico

Japón registra récord de más de 100.000 personas centenarias
5 min de lectura
  • Japón contabilizó 107.677 personas centenarias y rompió la barrera histórica de los 100.000 ciudadanos.
  • El 88 % de la población centenaria corresponde a mujeres, mientras los hombres representan el 12 %.
  • La alimentación tradicional, el ejercicio regular y el sentido de propósito explican este fenómeno.
  • El gasto en seguridad social y la baja natalidad obligan a reestructurar los programas de pensiones y salud.

Por primera vez en su historia moderna, Japón sobrepasó el umbral de las 100.000 personas centenarias al contabilizar exactamente 107.677 habitantes de cien años o más, informó este viernes 19 de septiembre el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar en Tokio. El registro confirma una tendencia de crecimiento ininterrumpido a lo largo de 56 años consecutivos y sitúa a la nación asiática como el territorio con mayor densidad de población longeva en el mundo, un logro atribuido a la solidez de sus políticas sanitarias y a pautas culturales arraigadas.

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El censo oficial detalla que la longevidad extrema presenta una marcada concentración de género. Las mujeres representan el 88 % del padrón de centenarios con más de 95.000 personas, mientras que los varones alcanzan el 12 % con poco más de 12.000 ciudadanos. La mujer más longeva del país es Kishimoto Fuyo, nacida hace 114 años y residente en Kioto, al tiempo que Kato Hikaru, de 112 años y domiciliado en Kumamoto, figura como el varón de mayor edad registrado oficialmente por las autoridades niponas.

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Seis décadas de crecimiento demográfico constante

La transformación demográfica japonesa resulta visible al comparar las series estadísticas históricas. En 1963, cuando el gobierno comenzó a auditar estos censos con motivo del Día del Respeto a los Adultos Mayores, Japón contaba únicamente con 153 centenarios. El umbral de las 10.000 personas se alcanzó en 1998, tras más de tres décadas de desarrollo económico de posguerra. No obstante, en las últimas dos décadas la cifra experimentó una aceleración vertiginosa: en 2012 superó los 50.000 habitantes y este año quebró el techo de los 100.000.

Este dinamismo demográfico sitúa a Tokio en el centro de los estudios globales sobre longevidad humana coordinados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las métricas de vida de Japón contrastan con las problemáticas ambientales y geopolíticas que dominan la agenda internacional, como las advertencias de la comunidad científica sobre cómo el océano Atlántico y su corriente AMOC enfrentan riesgo de colapso, demostrando que los desafíos globales abarcan tanto los equilibrios climáticos del planeta como la transición demográfica de las sociedades industrializadas.

Adultos mayores en Japón pasean por espacios públicos y mantienen vida comunitaria
La integración comunitaria y los hábitos de movilidad cotidiana constituyen pilares del bienestar en la vejez japonesa. Foto: Wikimedia Commons

Dieta washoku, actividad física y la filosofía del ikigai

Médicos y científicos señalan que la prolongada existencia de los japoneses descansa sobre hábitos de vida consolidados a lo largo de generaciones. La gastronomía tradicional o washoku fundamenta su menú en el pescado azul, productos fermentados de soja, verduras al vapor y algas marinas ricas en minerales. Este patrón culinario aporta antioxidantes y ácidos grasos omega-3 mientras limita el consumo de salmueras, azúcares simples y carnes rojas procesadas, protegiendo el sistema cardiovascular.

Asimismo, los adultos mayores japoneses mantienen una rutina de movilidad física hasta edades muy avanzadas. Es común observar a personas nonagenarias desplazarse a pie para realizar sus compras diarias, cultivar pequeños huertos urbanos o participar en las sesiones matutinas de gimnasia comunitaria conocidas como Rajio Taiso. Esta actividad motriz suave preserva la masa muscular y disminuye drásticamente el riesgo de caídas y fracturas óseas.

En el terreno psicológico, la noción de ikigai —entendido como el motor vital o la vocación que confiere sentido a la vida cotidiana— dota a los ancianos de metas claras y roles activos dentro de sus familias y vecindarios. En prefecturas como Okinawa, las agrupaciones sociales llamadas moai aseguran que ningún adulto mayor enfrente la soledad sin respaldo de sus pares. Investigaciones médicas confirman que este tejido de solidaridad previene la depresión senil y fortalece el sistema inmunológico frente a enfermedades degenerativas.

Sistema público de salud y seguro de cuidados geriátricos

El marco institucional desempeña una labor decisiva en el sostenimiento de estos indicadores. El Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón administra una cobertura médica universal que subsidia consultas de prevención, exámenes laboratoriales y tratamientos especializados para adultos mayores con copagos muy reducidos. Este acceso equitativo evita que las familias caigan en el desamparo económico al afrontar cuidados médicos prolongados.

Adicionalmente, el Seguro de Cuidados a Largo Plazo proporciona fisioterapia a domicilio, transporte adaptado y apoyo de cuidadores profesionales a quienes pierden autonomía física. Este enfoque descentralizado prioriza el bienestar del paciente en su propio hogar, minimizando la institucionalización innecesaria y conservando el vínculo afectivo de los ancianos con su comunidad habitual.

Dilemas financieros ante el envejecimiento demográfico

Sin embargo, el triunfo sanitario japonés conlleva repercusiones socioeconómicas complejas. La Organización de las Naciones Unidas clasifica a Japón como una sociedad superenvejecida, dado que más del 29 % de su población total supera los 65 años. Esta realidad coincide con una baja natalidad prolongada, situada en apenas 1,2 nacimientos por mujer, lo que reduce la base tributaria que sostiene las pensiones y la seguridad social.

El gobierno japonés responde a este desafío mediante una profunda reestructuración económica y tecnológica. Las autoridades han elevado gradualmente la edad de jubilación, facilitan la continuidad laboral voluntaria de los adultos mayores e integran robots de asistencia física en centros geriátricos. Al mismo tiempo, Tokio amplía los cupos para trabajadores extranjeros calificados en el sector de la enfermería y el cuidado de la salud, buscando preservar la calidad de vida de sus mayores sin desbordar las finanzas del Estado.

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