- El flagelo forestal en el cerro Casitagua cumple 72 horas de actividad continua en el norte del Distrito Metropolitano de Quito.
- Más de 80 bomberos y unidades de apoyo táctico combaten los focos de calor en quebradas de difícil acceso.
- Los vientos cambiantes y la densa vegetación seca han dificultado las tareas de sofocación directa por tierra.
- Monitoreo aéreo con drones termográficos y descargas con helicópteros cisterna refuerzan la estrategia de control.
Un voraz incendio forestal registrado en las laderas del cerro Casitagua, ubicado en la parroquia San Antonio de Pichincha y el sector de Pusuquí al norte de la capital, cumple su tercer día activo este 19 de septiembre de 2026. La emergencia ha movilizado a más de 80 efectivos del Cuerpo de Bomberos de Quito (CBQ), quienes enfrentan condiciones climáticas adversas caracterizadas por fuertes ráfagas de viento y temperaturas elevadas que reactivan puntos calientes en zonas de difícil acceso.
La espesa columna de humo generada por la combustión de pajonales, matorrales y bosques de eucalipto es visible desde diversos puntos del norte y centro norte de la ciudad. El olor a material quemado y la caída leve de ceniza han generado preocupación en los moradores de urbanizaciones cercanas, aunque los mandos de socorro aseguraron que el fuego se concentra en la parte alta de la montaña y no amenaza viviendas.
Maniobras terrestres y soporte aéreo con helicópteros
Para frenar el avance de las llamas hacia quebradas profundas, las cuadrillas bomberiles utilizan herramientas manuales como pulaskis, batefuegos y bombas de espalda para construir líneas de defensa y cortafuegos. El helicóptero institucional ‘Argos’ ha ejecutado múltiples descargas de agua con sistema ‘Bambi Bucket’ en las crestas más escarpadas, donde el acceso a pie representa un grave riesgo para los brigadistas.
La coordinación ante siniestros de gran magnitud demanda una articulación inmediata entre dependencias de auxilio metropolitano y provincial, similar a los operativos preventivos desplegados en vías y carreteras cuando se atienden emergencias por fuego y rescate en Pichincha. Las autoridades capitalinas reiteraron que el monitoreo se mantendrá durante la noche mediante cámaras térmicas.
El Cuerpo de Bomberos del Distrito Metropolitano de Quito y el Municipio de Quito hicieron un llamado a la comunidad a evitar quemas agrícolas o fogatas que puedan desencadenar tragedias ambientales durante la temporada seca. Asimismo, la Secretaría de Gestión de Riesgos mantiene activo el comité de operaciones de emergencia cantonal.
Afectación a la flora y fauna silvestre
Biólogos y técnicos ambientales advirtieron que el fuego ha destruido decenas de hectáreas de pajonales y matorral andino, hábitat natural de aves rapaces, conejos de monte, lagartijas y pequeñas especies de mamíferos. Varios animales desorientados han sido rescatados por brigadas de protección animal en las zonas bajas.
La pérdida de cobertura vegetal en laderas empinadas incrementa además el riesgo de deslaves y flujos de lodo durante la posterior temporada de lluvias, por lo que el Municipio planifica tareas de remediación ambiental y reforestación con especies nativas una vez superada la emergencia.
Operativos de vigilancia y sanciones a causantes
La Agencia Metropolitana de Control (AMC) y la Policía Nacional intensificaron los patrullajes preventivos en zonas vulnerables de la periferia capitalina para identificar a personas que realizan quemas a cielo abierto no autorizadas. La normativa municipal contempla multas severas de hasta 75 salarios básicos unificados y sanciones penales para quienes provoquen incendios forestales intencionales o por negligencia.
Las investigaciones preliminares de la Unidad de Investigación de Incendios sugieren que el fuego pudo haberse originado por una quema no controlada en terrenos baldíos. Los técnicos forestales cuantificarán las hectáreas de vegetación consumidas una vez que el flagelo sea liquidado en su totalidad.
Las autoridades municipales reiteraron el llamado a la comunidad para denunciar cualquier quema agrícola no autorizada o sospechas de incendios provocados al número de emergencias 911, protegiendo los bosques y páramos del Distrito Metropolitano.









