La vacunación en adultos y adultos mayores es tan importante como la de la infancia. Sin embargo, muchas personas desconocen que el esquema de inmunización debe mantenerse activo durante toda la vida. La evidencia médica es clara: vacunarse no termina en la niñez.
«Existe la percepción de que las vacunas se limitan a la infancia, cuando en realidad forman parte de un esquema continuo de protección», explica la Dra. Greta Muñoz, directora Médica de Clínica Internacional. Además, señala que el sistema inmunológico cambia con la edad. Por tanto, reforzar esa defensa con las vacunas adecuadas es fundamental.
¿Por qué la vacunación en adultos y adultos mayores sigue siendo necesaria?
De acuerdo con autoridades sanitarias nacionales, una gran proporción de la población ecuatoriana accede a vacunas en los primeros años de vida. Sin embargo, la continuidad del esquema se reduce significativamente con la edad, especialmente después de la adolescencia. En muchos casos, los refuerzos no se aplican o simplemente se desconocen.
Enfermedades como la influenza, el neumococo o el tétanos pueden tener consecuencias mucho más severas en la adultez. Por ende, mantener el esquema de vacunación al día no es opcional; es una decisión de salud preventiva.
Vacunas recomendadas según la etapa de vida
Las necesidades de inmunización cambian con el tiempo. Dependen de factores como la edad, el estado de salud y el entorno. A continuación, un resumen por etapa:
- Adolescencia: refuerzos contra tétanos, difteria y tosferina, además de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH).
- Adultos jóvenes: protección contra hepatitis, influenza estacional y actualización de esquemas incompletos.
- Adultos mayores: vacunas contra influenza, neumococo y otras infecciones que pueden generar complicaciones graves.
- Grupos específicos: mujeres embarazadas, personas con enfermedades crónicas o viajeros requieren esquemas particulares.
Asimismo, incorporar la vacunación dentro de los controles regulares de salud es una práctica recomendada. «No se trata solo de evitar enfermedades, sino de prevenir complicaciones que afectan significativamente la calidad de vida», afirma la Dra. Muñoz.
La vacunación en adultos y adultos mayores protege a toda la comunidad
La vacunación cumple un rol colectivo. No solo protege a quien la recibe, sino también a quienes le rodean. Igualmente, contribuye a disminuir la transmisión de enfermedades y a cuidar a las poblaciones más vulnerables.
Finalmente, la vacunación en adultos y adultos mayores no debe postergarse. Consultar con un médico sobre el esquema vigente es el primer paso para mantener una protección efectiva a lo largo de toda la vida.
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