- El Tesoro de EE.UU. reunió el 17 de septiembre a bancos internacionales dentro de la operación Paria Económica.
- Scott Bessent lidera el cerco financiero contra Teherán desde el 24 de agosto.
- La Cámara de Representantes aprobó nuevas sanciones con 262 votos a favor.
- El Senado había respaldado la medida antes con 86 votos a favor y 11 en contra.
- Washington vincula las redes financieras cortadas con lavado de dinero y compra de armas.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos convocó el miércoles a un grupo de instituciones financieras internacionales para coordinar el cierre de canales bancarios que sostienen al régimen de Irán. El encuentro, liderado por la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN), forma parte de la operación Paria Económica que el secretario Scott Bessent puso en marcha el 24 de agosto en Washington.
La cita buscó identificar en tiempo real las estructuras que Teherán usa para mover dinero fuera del sistema financiero sancionado. Bessent resumió el objetivo con una frase directa: «El Tesoro continúa cortando cada vía económica que le queda a Teherán».
Qué persigue la operación Paria Económica
El mecanismo combina sanciones dirigidas, vigilancia reforzada de transacciones y cooperación directa con bancos privados fuera de Estados Unidos. Según el comunicado oficial de FinCEN, la meta es cerrar los puntos de acceso que Irán conserva al sistema bancario en dólares.
Washington sostiene que esas redes de banca en la sombra facilitan lavado de dinero, compra de armamento y financiamiento de grupos armados aliados de Teherán en la región. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) mantiene el programa de sanciones que sirve de marco legal a estas acciones.
El desgaste económico sobre Irán no es un fenómeno aislado. Un análisis reciente de la escalada de tensiones geopolíticas y presión económica sobre Irán ya advertía que el cerco financiero se intensificaría conforme avanzara el año.
El respaldo del Congreso a la nueva ronda de sanciones
La Cámara de Representantes aprobó un paquete adicional de sanciones contra Rusia e Irán con 262 votos a favor y 159 en contra. La ley autoriza aranceles de hasta 100% a los países que compren energía rusa, un mecanismo pensado para presionar también las rutas comerciales que benefician indirectamente a Teherán.
El Senado había aprobado antes una versión similar con 86 votos a favor y 11 en contra, en una votación que reunió a 58 demócratas junto a la mayoría republicana, mientras 152 legisladores demócratas y siete republicanos rechazaron la iniciativa. El proyecto, conocido informalmente por el nombre del fallecido senador Lindsey Graham, pasa ahora a manos del presidente Donald Trump para su promulgación.
El respaldo bipartidista en el Senado contrasta con la fractura más marcada registrada en la Cámara baja, donde la votación reflejó divisiones internas dentro del propio bloque demócrata. Ese patrón ya se había observado en otras votaciones sobre sanciones a Irán y su impacto en el comercio con China.
El terreno económico en Teherán
Dentro de Irán, la presión financiera se traduce en un deterioro cotidiano de la economía doméstica. La devaluación del rial y la escasez de divisas golpean directamente a la población, mientras el gobierno insiste en que las sanciones no alterarán su política exterior.
El propio artículo de Infobae que documenta la reunión del Tesoro describe imágenes de calles en Teherán donde la vida diaria ya refleja el desgaste de meses de aislamiento financiero progresivo. Analistas consultados por medios internacionales coinciden en que el objetivo de Washington es reducir al mínimo los ingresos petroleros que sostienen al régimen.
Un frente que se suma a otras presiones sobre Washington en la región
La ofensiva financiera contra Irán ocurre en paralelo a otros movimientos diplomáticos de Estados Unidos en América Latina, donde recientemente Venezuela salió de la lista antidrogas de EE.UU. tras dos décadas, un giro que muestra la disposición de Washington a recalibrar sanciones según intereses estratégicos puntuales.
La Casa Blanca también enfrenta tensión con aliados europeos por el tratamiento de Rusia, un frente que se cruza con el de Irán porque ambos países comparten circuitos financieros y rutas de evasión de sanciones. La reciente tensión con Rusia tras el derribo de un dron sobre Lituania ilustra hasta qué punto Washington coordina sus frentes de presión sobre Moscú y Teherán como piezas de una misma estrategia.
Lo que viene
El Tesoro adelantó que mantendrá reuniones periódicas con bancos internacionales para ajustar la lista de entidades vigiladas. La firma del paquete legislativo por parte de Trump abrirá una nueva etapa de aranceles y sanciones secundarias que, según funcionarios citados por Infobae, buscan cerrar cualquier resquicio que Irán use para sostener su comercio exterior.
Bancos con presencia en Medio Oriente, Asia y Europa quedarán bajo mayor escrutinio en los próximos meses, en particular aquellos con operaciones vinculadas a divisas fuertes y corresponsalía bancaria en dólares.









